¿Qué pensamos cuando hablamos de micronegocios en Colombia? O, mejor aún, ¿en quiénes pensamos? Darles un rostro a los propietarios y propietarias de los micronegocios es un ejercicio que podemos hacer pensando en dónde compramos algunos de los artículos que usamos para actividades básicas como hacer un almuerzo, reponer unas pilas del control del televisor o tener un esfero a la mano para tomar nota en una reunión. Basta ver los micronegocios que nos rodean en los lugares que habitamos: panaderías, restaurantes, verdulerías, papelerías, ferreterías, peluquerías, entre otras, que conforman las unidades económicas más próximas en nuestra cotidianidad.
Más allá de las reflexiones individuales que realicemos sobre los micronegocios en los que compramos en el día a día, a nivel general no existe información detallada y específica que logre representar los múltiples y heterogéneos “rostros” de los micronegocios en Colombia. Si bien se cuenta con la Encuesta de Micronegocios (Emicron) del DANE, ésta no es suficiente para lograr ese nivel de detalle. Se debe reconocer que alcanzar tal especificidad tiene una alta complejidad, teniendo en cuenta que, con datos del 2023, se tratan de más de 5,2 millones de micronegocios en todo el país (DANE, 2024).
Esta ausencia de información es una barrera para la elaboración de productos financieros de crédito, ahorro, seguros y pagos digitales que se ajusten a la realidad de los micronegocios. La exclusión financiera de estas unidades económicas es problemática porque influye en su informalidad, los lleva a financiarse a través de medios peligrosos (gota a gota) y no les permite estar preparados frente a eventos adversos o la materialización de riesgos. Por ello, recoger, procesar y presentar la información que permita mayor profundidad y especificidad de los micronegocios en Colombia es una tarea titánica, pero necesaria.
En esta línea, Banca de las Oportunidades contrató a Econometría para adelantar el estudio “24 arquetipos de micronegocios: Una nueva mirada para su inclusión financiera”, cuyo objetivo fue la construcción de los “rostros” de 24 micronegocios a través de la aplicación de una metodología de elaboración de arquetipos con los que identificamos su perfil general, actitudinal y motivacional; su día a día; su entorno; las finanzas de sus negocios; los riesgos e imprevistos que enfrentan, y los atributos que les interesan sobre los productos financieros.
Cada arquetipo fue construido a partir de información cuantitativa primaria (encuestas) y cualitativa primaria (entrevistas, grupos focales y observaciones participantes).
El resultado final fueron cinco arquetipos en los sectores de comercio (taller mecánico, tienda de barrio, tienda de ropa y accesorios, tienda de accesorios tecnológicos); cuatro en agricultura (pequeño productor pecuario mixto, pequeño acuicultor, vendedores en plazas de mercado, agricultor especializado); construcción (maestro de obra); tres en transporte (domiciliarios, mototaxistas, empresa de almacenamiento y depósito); cinco en manufactura (panadería, elaboración de comidas y platos preparados, taller de confección de prendas de vestir, carpintería, artesano); dos en actividades artísticas (salón de belleza, negocio ambulante de venta de chance); cuatro en alojamiento y comida (bar, hotel o alojamiento rural, restaurante/cafetería, vendedor ambulante de comidas preparadas).
Con base en lo anterior logramos dos aspectos relevantes. En primer lugar, generar información detallada sobre micronegocios de distintos sectores en Colombia, ahondando en sus motivaciones, necesidades, entornos, prácticas, costumbres y relacionamiento con productos financieros. Además se logró una comparación general de información cuantitativa y cualitativa de los arquetipos. En segundo lugar, desarrollamos una segmentación de los arquetipos en cuatro clústeres con el objetivo de facilitar el diseño de soluciones financieras que se ajusten a la realidad y particularidades de los micronegocios en Colombia. Cada uno de los clústeres identificó las necesidades comunes de los arquetipos que lo componían y a partir de ellos se propusieron los lineamientos para el diseño de productos.
Los clústeres son:
Economías agrícolas y rurales. Caracterizados por tener ritmos financieros estacionales, depender del efectivo en zonas con baja cobertura digital, tener riesgos productivos como variable crítica, ahorrar para reinvertir y restricciones asociadas a la informalidad de la tenencia de la tierra. Por ello, se propone como lineamientos desarrollar créditos sincronizados al ciclo productivo del micronegocio, seguros paramétricos y multirriesgo y ahorro de acceso inmediato y delimitación entre las finanzas del negocio y las del hogar (por encima de la promesa de rentabilidad).
Comercios urbanos. Caracterizados por tener un flujo de casa diario y de alta movilidad, la prevalencia del pago en efectivo, la baja penetración del ahorro formal y con riesgos asociados principalmente a seguridad. Ante esto, se propone como lineamientos los pagos digitales con costo controlado y mecanismos de confianza, un crédito vinculado al flujo de cada del negocio, el ahorro que permita la liquidez operativa y seguros para contingencias operativas.
Trabajadores itinerantes y de movilidad constante. Se trata de arquetipos en los que la capacidad de generación de ingresos depende de la capacidad física, la liquidez es diaria y casi no cuentan con excedentes. Desarrollan sus actividades mediante el celular o plataformas digitales y tienen una alta exposición a riesgos. Se propuso que como lineamientos estas personas dispusieran de mecanismos para ahorrar de manera inmediata apenas se diera el ingreso, que el crédito se dé con base en el historial de la actividad, seguros orientados a reemplazar el ingreso diario ante eventos adversos, y educación financiera contextualizada.
Oficios especializados, manufactura y talleres. Estos arquetipos deben invertir en activos productivos de manera constante, sus ritmos de ingresos son diversos, el ahorro formal tiene baja penetración y tienen una alta exposición a riesgos ocupacionales y de activos. Frente a esto se propone la financiación de activos productivos, el ahorro para la gestión de excedentes y la vejez, los seguros para riesgos ocupacionales y de activos y servicios no financieros para la gestión del negocio, así como asistencia técnica para la inversión.
A partir de la construcción de los arquetipos y la elaboración de los clústeres logramos darles rostro a los micronegocios en Colombia, identificando sus necesidades y proponiendo lineamientos para el diseño de productos financieros que se ajusten a sus realidades y particularidades.
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