Trabajo infantil: una realidad que nos negamos a ver

Escrita por: Carolina Suárez (gerente técnica - directora de proyectos), Juan Carlos Guataquí (experto aliado) y Manuela Mejía (coordinadora de proyectos).

Desde un punto de vista de rigor analítico, es conveniente enfatizar que la problemática del trabajo infantil (TI) no constituye un fenómeno aislado, y que su dimensión y persistencia no hacen de él un problema menor. Para analizarlo, es conveniente iniciar con una aproximación conceptual: a nivel internacional, la Organización Internacional del Trabajo, OIT, lo define como toda actividad que priva a las niñas y niños de su infancia, su potencial y su dignidad, afectando su desarrollo integral.

En el marco normativo y político colombiano, existen varios elementos constitutivos del trabajo infantil, en primer lugar, la edad, pues se prohíbe el trabajo de menores de 15 años, salvo en casos específicos aprobados por las autoridades, y se regula estrictamente el empleo de adolescentes entre 15 y 17 años. En segundo lugar, el tipo de actividad y su riesgo ocupacional, pues, sin excepción, las actividades laborales no pueden poner en riesgo la salud, la seguridad o la moral de los niños, niñas y adolescentes. Y, en tercer lugar, en términos de trabajo infantil, es determinante el tiempo dedicado a la actividad: aquellos adolescentes entre 15 y 17 años, que tengan autorización, sólo pueden trabajar un máximo de seis horas al día, 30 horas a la semana, y no laborar más allá de las 18:00 horas, mientras que aquellos mayores de 17 años pueden trabajar un máximo de ocho horas al día, 40 horas a la semana, y el trabajo no puede ir más allá de las 20:00 horas. En todo caso, el trabajo no puede interferir con otros derechos, especialmente los de educación, salud, recreación y desarrollo integral.

A pesar de estos marcos normativos, las cifras oficiales (Dane, 2023) revelan que en 2022 al menos 369.000 niños, niñas y adolescentes trabajaban en el país, concentrándose principalmente en zonas rurales y en sectores económicos con alta informalidad. Si bien las estadísticas muestran una reducción en las tasas de trabajo infantil en la última década, esta sigue siendo una realidad preocupante. Y más preocupante aún es el posible incremento o persistencia del trabajo infantil si se encuentra asociado a la problemática laboral estructural de la informalidad, y su asociación a particulares sectores o regiones del país.

Bajo este contexto, Econometría Consultores fue contratada por Partners of the Americas, con fondos del Departamento del Trabajo de los Estados Unidos, para realizar un estudio cualitativo sobre conocimientos, actitudes y prácticas en torno al trabajo infantil en municipios palmicultores en una zona específica de Colombia.

En términos generales, el estudio concluyó que a nivel sectorial no se encontraron evidencias de trabajo infantil. Los empresarios del sector palmero aseguran que evitan la contratación de menores, y no se identificaron prácticas sistemáticas relacionadas con el trabajo infantil, como por ejemplo la falsificación de documentos para demostrar mayoría de edad. Sin embargo, el trabajo infantil no ocurre solo dentro de la órbita de las relaciones laborales. Muchas familias imponen tareas a sus hijos e hijas con la convicción de que trabajar desde pequeños les prepara para el futuro, sin considerar que esto puede reforzar ciclos de pobreza y desigualdad.

Adicionalmente, los resultados del estudio evidenciaron que existe una conciencia general sobre los derechos de las niñas, niños y adolescentes, y sobre los efectos que causa el trabajo infantil en el acceso a la educación, la salud física y mental, y el acceso al esparcimiento y el ocio. Pese a esto, la comprensión de las comunidades sobre la problemática está mediada por normas culturales, necesidades económicas y el conocimiento de la normatividad sobre el tema.

La mayoría de las perspectivas también coinciden en el deber y la corresponsabilidad de padres, madres, cuidadores y escuelas en la protección y prevención del trabajo infantil. Se destacó la importancia de mejorar tanto la calidad de la educación como la disponibilidad de servicios para los niños, niñas y adolescentes, así como las condiciones económicas de las familias, para su prevención.

Uno de los resultados más importantes es la tendencia a justificar el trabajo infantil. Esta tolerancia se asocia a que las actividades no interfirieran con su educación, que sea remunerado y realizado por su propia voluntad, que se haga para apoyar económicamente a su familia y que se lleve a cabo bajo la supervisión de los padres, y hay una mayor aceptación a medida que aumenta la edad de las niñas y niños, es decir, hay una mayor aceptación frente al trabajo adolescente. También se evidenció que no parece más común el trabajo infantil en niños, niñas y adolescentes inmigrantes y principalmente resultan de la necesidad económica de sus familias.

El sesgo de género es otro factor determinante en esta problemática. Mientras que se rechaza con mayor firmeza el trabajo infantil femenino, los niños hombres siguen siendo vistos como mano de obra válida para trabajos físicos. Por otra parte, el rechazo del trabajo infantil femenino camufla principalmente prejuicios inconscientes de género, que ven a las mujeres como incapaces de asumir funciones que no se circunscriban al cuidado de otras personas y al trabajo doméstico; sin embargo, es interesante la evidencia que se encontró en relación con el sesgo de deseabilidad social, ya que, tras exponer argumentos con un prejuicio de género, la mayoría de las personas consultadas recalcaron que las “mujeres son capaces de todo” y, son incluso “más inteligentes que los hombres”.

El estudio también destaca una paradoja que amerita atención frente al proyecto de vida de las personas jóvenes, y sobre su rol y potencial en la agricultura: mientras que los adultos tienen una visión pesimista sobre el futuro de los adolescentes debido a la falta de oportunidades, los jóvenes mantienen esperanzas en la educación como herramienta de cambio. Pero ¿qué oportunidades reales tienen estos adolescentes cuando la falta de inversión en educación y el empleo perpetúa las condiciones que justifican el trabajo infantil?

Es por esta razón que, si realmente queremos erradicar el trabajo infantil, debemos cambiar la conversación. No se trata solo de señalar a las empresas o de endurecer las leyes, sino de transformar las condiciones de las familias que perpetúan el trabajo infantil. Mientras la pobreza, la desigualdad y los roles de género sigan definiendo las oportunidades de los niños, niñas y adolescentes, el trabajo infantil seguirá siendo una realidad incómoda que muchos prefieren no ver.

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Maira Quiroz
Financial Coordinator
Maira Quiroz is an expert in Finance and Foreign Trade at UNIEMPRESARIAL, who has worked with Econometría for the last two years providing support in finance and administration. She has experience in management of international operations, treasury, delivery of financial reports, and administrative management.
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Rodolfo Heredia
Fundador
Rodolfo Heredia es Economista de la Universidad de los Andes (1965) y Demógrafo de la Escuela Woodrow Wilson de la Universidad de Princeton (1966). Tiene más de 30 años de experiencia en consultoría y estudios de desarrollo urbano, impacto social, socioeconómico, sociodemográfico, educación, empleo, salud, población, encuestas y análisis estadístico a nivel nacional.
Rodolfo Heredia
Fundador
Rodolfo Heredia es Economista de la Universidad de los Andes (1965) y Demógrafo de la Escuela Woodrow Wilson de la Universidad de Princeton (1966). Tiene más de 30 años de experiencia en consultoría y estudios de desarrollo urbano, impacto social, socioeconómico, sociodemográfico, educación, empleo, salud, población, encuestas y análisis estadístico a nivel nacional.
Bernardo Kugler
Fundador
Bernardo Kugler se graduó como Ingeniero Civil de la Universidad Nacional de Colombia en la promoción de 1962 e ingresó, recién graduado, como profesor de la Facultad. En 1977, se fundó la firma de Consultoría Económica llamada Econometría con el fin de emprender trabajos que contribuyesen a la solución de problemas específicos planteados por instituciones privadas o públicas. Fue el primer director de la firma, hasta 1979 tras haberse establecido su personería jurídica.
Bernardo Kugler
Fundador
Bernardo Kugler se graduó como Ingeniero Civil de la Universidad Nacional de Colombia en la promoción de 1962 e ingresó, recién graduado, como profesor de la Facultad. En 1977, se fundó la firma de Consultoría Económica llamada Econometría con el fin de emprender trabajos que contribuyesen a la solución de problemas específicos planteados por instituciones privadas o públicas. Fue el primer director de la firma, hasta 1979 tras haberse establecido su personería jurídica.