¿Pero qué tan generalizado es el acceso al servicio de energía eléctrica a través de dichos fondos? Los datos consolidados muestran que durante el periodo 2015-2019, el aporte a la cobertura a través de la financiación de proyectos de los fondos Fazni y Faer es menor de 1% del total de usuarios de energía eléctrica del país y que los recursos financieros no se ejecutaron completamente. Es decir, que el aporte a la cobertura podría haber sido mayor, aunque esto hubiera requerido también una mejor estructuración y presentación de proyectos.
Con lo anterior, una oportunidad de mejora identificada en el estudio de Econometría tiene que ver con la generación de mayores y mejores capacidades en las entidades territoriales municipales en términos del acompañamiento, formulación, estructuración y presentación de proyectos a ser financiados. Sobre este aspecto, la evaluación recomendó reforzar las capacitaciones y asistencia técnica a las entidades territoriales vinculando como aliadas entidades de formación como puede ser el caso del Sena.
Relacionado con lo anterior, a nivel institucional, se identificó un rol central de los operadores de red debido a su papel protagónico en la estructuración de proyectos. Sin embargo, los criterios de calificación de los proyectos no ofrecen suficientes incentivos para una estructuración de estos que beneficie a los usuarios más distantes dentro de las zonas sin cobertura, que por esa misma situación son los más costosos de atender. Para solucionar esta situación se recomendó mejorar las señales al mercado en dos líneas: 1. Sugiriendo un estudio para redefinir los ponderadores utilizados para la calificación de las propuestas de proyectos a financiar de tal manera que se actualice su alineación con las políticas del país (en cuanto a priorización de zonas, de poblaciones o tecnologías), y 2. Recomendando una mayor interacción de los actores de los fondos a través de espacios colaborativos. En estos espacios no solo deberían participar entidades como el Ministerio de Minas y Energía, la Upme y el Ipse, sino también otras entidades a nivel ministerial y de otros sectores, así como las entidades territoriales.
Finalmente, en cuanto a la sostenibilidad de los proyectos financiados, la consultoría evidenció la existencia de algunos riesgos que podrían limitar el buen desarrollo de los proyectos financiados y la posterior operación de las soluciones energéticas implementadas. En este aspecto, se sugirió la adopción de una metodología para la gestión integral de los riesgos de toda la administración de los fondos, que considere los aprendizajes de los proyectos desarrollados hasta el momento para prevenir, monitorear y mitigar aspectos transversales a la operación de los fondos que podría llegar a presentarse y afectar sus resultados.
Por todo lo anterior, para el desarrollo del país es clave no olvidar que existen muchas zonas, y por tanto población, que aún no se encuentran cubiertos con el servicio de energía eléctrica. En esos casos, los fondos financieros Fazni, Faer y Prone han demostrado ser instrumentos adecuados para buscar el aumento de la cobertura y el mejoramiento de la calidad de la prestación del servicio, adoptando también soluciones energéticas que utilizan fuentes renovables de energía, lo cual conecta claramente con la prioridad de diversificar la matriz energética de Colombia y así mejorar su capacidad de autogestión eléctrica.
Si el lector desea conocer más detalles del estudio realizado, lo puede realizar a través de la página del DNP siguiendo el siguiente link: https://sinergia20app.dnp.gov.co/evaluaciones/1298.